|
PARA LOS QUE VENDRÁN
I
Para los que vendrán he aquí un páramo de rosas artificiales,
Una ciudad o un pueblo donde las sombras
Dominan a las sombras que aún sueñan que el futuro existe
Y llega colmado de luces.
Para los que vendrán
Una elección
Entre seguir siendo sombra que obedece
O sombra que como gota del río
Retorna al mar interminable…
II
Para los que vendrán, para los que están por volver,
Para los que están llegando:
Un barco que navega con rumbo fijo
Pero con el eje cambiante, con las entrañas que se sacuden
O con su aliento convertido en remolino o tornado,
O con la sangre que le hierve y se derrama,
Desde su boca
Y tira piedras, cenizas que impregnan de gris al aire.
III
Para los que vendrán,
Para los que apenas se asoman por la ventana de sus madres,
Un llanto que alimenta la carcajada de la locura,
El temor de una muerte que inyecta los ojos,
La mandíbula tensa
Por el peso de las palabras
Y el alivio de los olvidos.
IV
Para los que vendrán, para los que están por nacer,
Para los que estuvieron en el barco y murieron en el naufragio,
Para los que llegaron en pedazos
Después de una guerra de dudas.
Para los que tiraron en callejones oscuros, en basureros,
En parques solitarios
En hospitales malolientes donde los asesinos se refugian.
Para ellos y para los que ya están desde hace tiempo:
Un rezo en mis labios
Para que encuentren la luz,
Una plegaria humilde
Para que recuerden que son dioses,
Un canto, una alabanza
Para que el amor los unifique y redima.
|